Teoría Centrada en la Persona

 

Precursor:

Carl R. Rogers nació el 8 de enero de 1902, en Oak Park, Illinois y murió de un ataque cardiaco en 1987, a la edad de 85 años. Carl Rogers fue un psicólogo, terapeuta e investigador muy influyente y probablemente junto a Abraham Maslow, el mejor vocero conocido de la psicología humanista. Creía que a todos los seres humanos los motiva fundamentalmente un proceso dirigido al crecimiento, al que denominó la tendencia a la realización. (Cloninger, 2003) Mediante sus investigaciones, Rogers logró abordar el problema de la evidencia empírica a favor de la psicología humanista.

 


La teoría y terapia centrada en el cliente fue desarrollada por Carl Rogers en las décadas de 1940 y 1950. Sus aportaciones fueron primordiales para el desarrollo de la psicoterapia científica tal y como la conocemos hoy en día.

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Enfoque humanista:

En la psicología, existen muchas corrientes que han estado asociadas con una visión pesimista acerca del ser humano. Un ejemplo de esto son las ideas expuestas por Sigmund Freud, quien explicaba el comportamiento humano por medio de los deseos inconscientes y como estos chocan con las normas sociales.

No obstante, psicólogos como Carl Rogers propusieron ideas de los procesos mentales más positivas enfocadas en la libertad de los individuos para tomar el control del rumbo de sus vidas. Pues en realidad, para Rogers los factores biológicos o ambientales no son tan determinantes en el comportamiento, es decir estos no arrastran irreparablemente a las personas a ciertos tipos de comportamientos o en su forma de ser.

Como se mencionó anteriormente, Rogers creía que las personas eran dirigidas o motivadas a un crecimiento personal, esto es la tendencia a la realización. Esta se define como la tendencia direccional que se hace evidente en toda la vida orgánica y humana —el impulso a expandirse, extenderse, desarrollarse, madurar—, la tendencia a expresar y activar todas las capacidades del organismo, o el sí mismo. (Cloninger, 2003)

Además, una persona autorrealizada está en constante contacto con su experiencia interna para procurar su crecimiento. Carl Rogers llamó a este proceso valoración orgánica. El proceso de valoración orgánica es una guía subconsciente que evalúa el potencial de crecimiento de la experiencia. Esta guía acerca a la persona a experiencias que producen crecimiento y la aleja de las que lo inhiben. Esto significa que la experiencia interna, más que las reglas externas, es la que dirige las elecciones de una persona realizada.

Ahora bien, un individuo que presta atención al proceso de valoración orgánica es una persona plenamente funcional, según Rogers. La persona que es plenamente funcional es la más sana y posee características que indican una buena salud mental. Estas son:

·         Apertura a la experiencia

·         Vivencia existencial

·         Confianza orgánica

·         Experiencia a la libertad

·         Creatividad

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El sí mismo:

Carl Rogers en su teoría hizo un énfasis especial acerca de la importancia del sí mismo como unidad organizadora de la personalidad. Rogers empleó dos términos acerca del “self” o el sí mismo: El sí mismo ideal y el sí mismo real. Pero… ¿Qué significan estos términos y cuál es la diferencia entre ellos? El sí mismo ideal es como un autoconcepto que a una persona le agradaría poseer en la vida real. Es decir, es lo que una persona siente que debería de ser y a veces hasta pretende serlo. Por otro lado, el sí mismo real es como su nombre lo indica, lo que en realidad es una persona, su verdadero yo. (Cloninger, 2003) Algo importante acerca de este self es que contiene la tendencia a la realización, el cual es un proceso muy sano de crecimiento personal.


Pero cuando el sí mismo ideal y el sí mismo real entran en conflicto, sucede lo que Rogers llamó incongruencia. Esto sucede cuando el individuo renuncia al sí mismo real, suprimiéndolo y decide seguir al sí mismo ideal, el cual conduce a la perturbación. En otras palabras, la persona se encuentra en un estado de incongruencia porque decide ser lo que la sociedad ve como deseable (el sí mismo ideal) y no lo que en realidad es (el sí mismo real). Este estado de incongruencia nunca permitiría a las personas llegar a la realización, no obstante si las personas dejan que el sí mismo real los defina, se convertirán en personas congruentes que están alcanzando la realización.

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El desarrollo según Rogers:

Rogers fomentaba a los padres brindarles a sus hijos aprecio positivo incondicional, lo cual significa amarlo independientemente de su conducta, sin imponer condiciones de valía en los niños. En el desarrollo, este tipo de crianza es el ideal, puesto que permite a los niños autorrealizarse y explorar su potencial.

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Terapia centrada en el cliente:

Como vimos, para Rogers, la psicopatología se deriva de la incongruencia entre el sí mismo real y el sí mismo ideal. Por consecuencia, la terapia se focaliza en que el cliente alcance dicha congruencia.

Rogers en su enfoque enalteció el humanismo psicológico, su teoría se enfoca en que las personas alcancen un crecimiento personal. En la terapia, Rogers valoraba más la dirección del cliente que las reflexiones e introspecciones del terapeuta. Se centra en el cliente porque en lugar de objetivar a las personas, realza la experiencia de estas mismas, pues el individuo con la guía del terapeuta alcanza su sanación. En este abordaje terapéutico, las personas son el mejor juez de la dirección que llevará al crecimiento, no el terapeuta.

 El éxito de la terapia depende fundamentalmente de que se cumplan ciertas condiciones, algunas de ellas son:

·         Aprecio positivo incondicional

·         Congruencia

·         Comprensión empática


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Bibliografía

Cloninger, S. C. (2003). Teorías de la personalidad. México: Pearson Educación.

Marañón García, María del Carmen. (s.f.).  Desarrollo humano y el enfoque centrado en la persona. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Recuperado de: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/atotonilco/n2/e2.html

 

 

 

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